Me levanto una mañana,
salgo de mi casa,
hay un socavón en la acera,
no lo veo,
y me caigo en él.
Día siguiente...
salgo de mi casa,
me olvido que hay un socavón en la acera,
y vuelvo a caer en él.
Tercer dia,
salgo de mi casa tratando de acordarme
que hay un socavón en la acera, sin embargo
no lo recuerdo,
y caigo en él.
Quinto día,
salgo de mi casa,
recuerdo que tengo que tener presente
el socavón en la acera
y camino mirando el suelo,
y lo veo
y a pesar de verlo,
caigo en él.
Sexto día,
salgo de mi casa,
recuerdo el socavón en la acera,
voy buscándolo con la vista,
lo veo,
intento saltarlo,
pero caigo en él.
Séptimo día,
salgo de mi casa
veo el socavón,
tomo carrera,
salto
rozo con la puntas de mis pies
el borde del otro lado,
pero no es suficiente
y caigo en él.
Octavo día,
salgo de mi casa,
veo el socavón,
tomo carrera,
salto,
llego al otro lado
Me siento tan orgulloso
de haberlo conseguido,
que festejo dando saltos de alegría...
y al hacerlo,
caigo otra vez en el socavón.
Noveno día,
salgo de mi casa,
veo el socavón,
tomo carrera,
lo salto,
y sigo mi camino.
Décimo día,
me doy cuenta
hoy
que es más cómodo
caminar...
por la acera de enfrente.

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